
Su cama se encontraba mas vacía aun que sus sentimientos, desde que ese tal.. no recuerdo su nombre.
Pero ella si.
Ella recordaba las noches en vela que pasaba junto a el, enredados en la cama.
Recordaba perfectamente el olor que desprendía el, era una mezcla de cereza y ..locura.
Suena raro, pero olía a locura.
Olía a chico desenfrenado, a sudor, a sabanas revuelvas.
Recordaba las noches de puror, de ser solo uno.
Y luego no saber quien se es de los dos.
Recordaba el frío de sus pies, su intensos gemidos.
Recordaba el chico malo que siempre fue.
O si, recordaba cada suspiro, recordaba cada imagen borrosa, cada beso.
Cada vez que estaba tumbada en su cama mirando las sabanas recordaba a el.
Cada arañazo, sacudida, cada prenda sacada con pasión.
Eso si, ella jamas recordara la pasión que les ponía cuando se volvían locos en esa cama.
Cuando se volvían completamente calientes y nadie, ni siquiera su gata Achus paraba a ellos dos.
Había días que olía a prisas.
A apretones de cuerpo contra cuerpo sin llegar a ocurrir nada.
No le cabrio duda a ninguno de los dos, que fueron las mejores noches de sus vidas.
Eso pudo asentir ella, mientras lloraba y se masturbaba pensando en el.
-Donde estas?-dijo entre gemidos.