El tiempo pasa junto con la melancolía.
Me aíslo en mis cuatro paredes ignorando lo que pasa a mi alrededor.
La música suena a todo volumen y yo me trago al mundo en cucharadas de helado de tarta de queso.
Y me lo bebo junto a mi Burn, o más mediocre; la bebida energética.
Me paso las horas muertas pensando en lo que fue, y en lo que no fue.
Me paso observando como una tonta los mismos póster colgados en la habitación con los dibujos impresos mirando a un punto fijo.
Y yo sigo pensando.
Grito junto al grupo que suena en mis cascos y no escucho lo que digo, simplemente sigo gritando a todo pulmón haciendo caso omiso a mis palabras.
Y pasa el tiempo.
Y las horas.