
La esperaba en la cafetería que hacia esquina en la calle principal.
Aun recordaba aquel encuentro casual que le llevó a enamorarse inesperadamente de aquella jovencita que leía un libro mientras bebía un cafe con leche.
No supo que pasó.
Veía a la chica todos los días en el mismo sitio a la misma hora,pero con libros diferentes.
El supo desde hace mucho tiempo que jamás volvería a cometer un acto tan atroz que consistia en enamorarse.Se lo prometió.
Pero le era imposible resistirse a los encantos, a ese perfume que desprendia desde su sitio, el sitio que ella ocupaba con su flequillo que le ocultaba aquellos ojos azules.
Siempre tenía la costumbre de que cuando era viernes se lo soltaba, pero los otros días no era más que una coleta de lado, con un lazo celeste.
Ese día estaba el sentado en la mesa que estaba en frente de la de la chica, no era de extrañar.
-Es precioso-había dicho con asombro mientras se situaba detrás de la lámina que tenía sostenida con ambas manos.
-No es tanto, apenas me a costado ningun esfuerzo-había dicho sin vacilar y sin aires de prepotencia el chico artista.
-Pues yo estoy fastinada por estos trazos, son tan vivos..-dijo aun observando aquel dibujo que describia a la perfección un lugar que no existía-perdon por haberme entrometido donde no me llaman, pero me llamastes la atención, te ví muy concentrado dibujando y quise pasar desapercibida por tu lado para echar un ojo, pero me a sido imposible decir que es precioso.
El estaba nervioso, hacia mucho tiempo que no le aplaudian por hacer lo que más le gustaba, es más, creía que habia perdido esa habilidad suya de plasmar lo que se le venía a la cabeza.
-Gracias-dijo roncamente, se aclaró la garganta- me llamo Gabriel, encantando.
Estrechó su mano con la suya, y noto aquella piel tan delicada.
-Mucho gusto-aun observaba el dibujo pero apartó la vista para sonreirle-soy Bianca.
Y ese fue el gran momento en el que sus ojos se cruzaron, hubo algo, el no sabía a ciencia cierta que era pero era algo tan ..extraño.
-Bueno..creo que me voy a mi mesa, mi libro me espera-estaba tan fascinada por el dibujo y le llamó la atención los ojos de el, eran muy profundos y le trasmitia una sensación de paz que jamás habia visto en nadie.
No supo por qué lo hizo exactamente.
-Toma Bianca-terminó de darle un par de retoques, puso su firma con letra pulcra y le extendió aquella imagen-para tí.
-No,no..nono-se tropezaba con las palabras porque quería sacarlas todas de golpe y no podía-no enserio, es tuyo, y es tan precio..-no terminó cuando el le habia sonreido y habia mostrado su lado mas encantador, y qué sonrisa.
-Por favor-se levantó y le cogio la mano, la mano que antes habia sentido tan suave-me encantaría.
-Gracias- y se fue a su mesa con su silla, su batido de fresa y su libro, antes de girarse de nuevo mostrando sus ojos tan azules-muchas gracias.
Y ayí estaba, recordado a la perfección, con detalle todo lo pasado hace dos días.
Dibujando lo que sentia y pensó que la esperaría todos los días.
La esperaba, eso lo tenía bien claro, la esperaba desde el día en el que apareció por esa puerta.
Aun recordaba aquel encuentro casual que le llevó a enamorarse inesperadamente de aquella jovencita que leía un libro mientras bebía un cafe con leche.
No supo que pasó.
Veía a la chica todos los días en el mismo sitio a la misma hora,pero con libros diferentes.
El supo desde hace mucho tiempo que jamás volvería a cometer un acto tan atroz que consistia en enamorarse.Se lo prometió.
Pero le era imposible resistirse a los encantos, a ese perfume que desprendia desde su sitio, el sitio que ella ocupaba con su flequillo que le ocultaba aquellos ojos azules.
Siempre tenía la costumbre de que cuando era viernes se lo soltaba, pero los otros días no era más que una coleta de lado, con un lazo celeste.
Ese día estaba el sentado en la mesa que estaba en frente de la de la chica, no era de extrañar.
-Es precioso-había dicho con asombro mientras se situaba detrás de la lámina que tenía sostenida con ambas manos.
-No es tanto, apenas me a costado ningun esfuerzo-había dicho sin vacilar y sin aires de prepotencia el chico artista.
-Pues yo estoy fastinada por estos trazos, son tan vivos..-dijo aun observando aquel dibujo que describia a la perfección un lugar que no existía-perdon por haberme entrometido donde no me llaman, pero me llamastes la atención, te ví muy concentrado dibujando y quise pasar desapercibida por tu lado para echar un ojo, pero me a sido imposible decir que es precioso.
El estaba nervioso, hacia mucho tiempo que no le aplaudian por hacer lo que más le gustaba, es más, creía que habia perdido esa habilidad suya de plasmar lo que se le venía a la cabeza.
-Gracias-dijo roncamente, se aclaró la garganta- me llamo Gabriel, encantando.
Estrechó su mano con la suya, y noto aquella piel tan delicada.
-Mucho gusto-aun observaba el dibujo pero apartó la vista para sonreirle-soy Bianca.
Y ese fue el gran momento en el que sus ojos se cruzaron, hubo algo, el no sabía a ciencia cierta que era pero era algo tan ..extraño.
-Bueno..creo que me voy a mi mesa, mi libro me espera-estaba tan fascinada por el dibujo y le llamó la atención los ojos de el, eran muy profundos y le trasmitia una sensación de paz que jamás habia visto en nadie.
No supo por qué lo hizo exactamente.
-Toma Bianca-terminó de darle un par de retoques, puso su firma con letra pulcra y le extendió aquella imagen-para tí.
-No,no..nono-se tropezaba con las palabras porque quería sacarlas todas de golpe y no podía-no enserio, es tuyo, y es tan precio..-no terminó cuando el le habia sonreido y habia mostrado su lado mas encantador, y qué sonrisa.
-Por favor-se levantó y le cogio la mano, la mano que antes habia sentido tan suave-me encantaría.
-Gracias- y se fue a su mesa con su silla, su batido de fresa y su libro, antes de girarse de nuevo mostrando sus ojos tan azules-muchas gracias.
Y ayí estaba, recordado a la perfección, con detalle todo lo pasado hace dos días.
Dibujando lo que sentia y pensó que la esperaría todos los días.
La esperaba, eso lo tenía bien claro, la esperaba desde el día en el que apareció por esa puerta.