Lo mio no son sentimientos; son palabras.

Las palabras no hacen más que ocultar la realidad.

miércoles, 3 de febrero de 2010


-..pero Natalia, no te tapes!ya a pasado de largo la peor parte.
-Ya a pasado el trozo en el que se comía a....?AAA te odio Miguel te odio!!
-Pero si no es nada, solo es una película-dijo haciendo una burla.
-Sabes que odio a los zombies-le mire con mala cara, y al ver que sonreía no pude resistirme a lanzarme a el para hacerle cosquillas.
-Pues este zombie tiene ganas de matarte a besos.
-Ni se te ocurra ehh .., Miguel!!
Así pasamos la noche, entre juegos, se nos paso volando.
Risa y muuchas mas cosquillas.
Ahora sentada sobre el suelo de mi habitación, contemplando las fotos me pregunto que hice mal.
Esta lloviendo, y parece que no se calmara tan facilmente.
Parezco una muñeca, apenas me puedo mover.
No es que este cansada, es que mi cuerpo no responde.
Miro al reloj fijamente.
Las manecillas no avanzan, se a puesto de acuerdo con el tiempo para fastidiarme.
Solo me quedan recuerdos muertos.
Ahora solo me queda preguntarme.
-Que e hecho?
Siento frío, ahí sentada en el suelo, aun así no tengo ni ganas de agarrar una manta, siquiera de levantarme.
Creo que an llamado a mi puerta.
Mi boca es incapaz de articular una sola palabra.
Ahora parece que tengo sentimientos, porque una lágrima esta empezando a aflorar.
Me quema la mejilla y hace plof al caer contra el suelo.
Me toco la mejilla, un suave movimiento que hace que me duela el corazón aun mas.
Con la otra mano me sujeto el pecho.
Me duele muchisimo.
Mi mano se me a mojado de lágrimas, pero me sigo tocando la mejilla y subo un poco mas arriba, mientras me paro en mi ojo izquierdo.
A parado de llorar y se me hace un nudo en la garganta.
Esos nudos que no puedes desatarlos.
Mientras bajo las dos manos, me doy cuenta que las fotos me miran.
Sonrientes.
Me levanto y abro el cajon de mi escritorio.
El plastico de aquella caja de cigarros reluce.
La sostengo, mientras mis dedos empiezan a temblar.
Hace cuanto que no me fumaba uno de esos?
Me da igual.
Trago una bocanada de aire y la expulso.
Total, ya no tengo nada que perder.
Me agacho en busca de esas fotos, y si.
Las voy quemando una a una.
Mientras mis recuerdos se convierten en cenizas.




Me gustaba pasarme el tiempo haciendo cosas, cosas que nadie sabia que yo hacia.
Me gustaba inventar mi propio lugar fantástico, y cerraba con fuerza los ojos para imaginar que yo era una coleccionadora de sonrisas, y las guardaba en un graan frasco, todas las que mas me gustaban.
Obviamente nunca pude guardar en un frasco aquellas sonrisas, pero si que las coleccionaba de igual manera.
Ese día era diferente.
El ruido de aquel columpio indicaba lo viejo que era.
Aun así, me encantaba balancearme y contemplar aquel paisaje.
Estaba aparcado, me encontraba en un rincón de la ciudad, balancean dome por la tarde yo sola en un parque desierto.
Sabia que algo ocurriría, lo presentía.
Me aferre fuertemente a las cadenas del columpio y cerré los ojos.
-Oh, estabas aquí.
No abrí los ojos, si no que todo lo contrario, los cerré con mas fuerza aun.
-Prin..cesa?
Tenia miedo, no se, es esa sensación que tienes cuando sabes que algo no va bien.
Abrí los ojos y me mire mis zapatos.
No es que fuesen nuevos, ni eran los mas bonitos del mundo, pero les tenia mucho aprecio.
Aun así, me era imposible mirarle a la cara.
Quería imaginarme una sonrisa, para dibujarmela en la cara , pero no encontraba el lápiz.
Se quedo quieto sin saber por donde empezar.
-Te quiero, princesa.
Yo no supe que decir, me quede en blanco, como aquellos folios que tanto me gustaban pintar.
-Tengo algo para ti-dijo seguidamente.
Por fin pude levantar la vista y ahí estaba el.
Enfrente mía, con esa sudadera que tanto me gustaba.
Me entrego un folio.
Y un lápiz.
-Venga, dibujame una gran sonrisa, para que pueda guardarla en mi frasco de Sonrisas tuyas.






-Mira, mira como se mueven las nubes.
-No son las nubes, somos nosotros andando,las nubes siguen intactas nosotros somos los que nos movemos, los que hacemos que todo cambie.
-Tu crees?
-Si..la gente.. la gente no cambia-le mire tristemente-sigo siendo la misma persona que conociste hace mil, y creísteis que había cambiado a mejor, te equivocas.
-Yo nunca me equivoco- dijo con tono seguro.
Siempre hay una primera vez para todo.
-Mira, deja que te cuente algo- mis ojos anunciaban lágrimas, aun así me contuve- el tiempo me a enseñado que nosotros somos los mismos que hace un año, en el fondo muy fondo, damos creer a las demás personas una mascara por la cual demuestras que somos otros, pero no es así.
Me aleje de el y contemple a lo lejos una estación de autobuses, por la cual nos llevaría a ningún sitio.
-Pero.. tanto te cuesta ponerle un poco de magia?
Me gire aun sin saber exactamente que pensar.
-Deje de creer en la magia hace mucho tiempo.
-Eso suena muy triste- lo dijo mirando al cielo, como si en aquel inmenso cielo nublado encontrase algo.
-Es mi realidad.
-Pues déjame cambiar tu realidad.

Esa lágrima caía sobre su rostro.
Su tez estaba muy pálida, incluso podarías decir que parecíaun cuerpo andante sin vida.
Daba sensación de grima.
Pero eso no importaba, entraban ganas de cuidarla, unas ganas frenéticas.
Su vestido celeste caía por sus suaves y delicadas rodillas.
Parecía una muñeca de porcelana, era tan frágil.
Se iba a caer en cualquier momento con un soplido de aire.
Ella.
Su pelo era tan suave y tan delicado como su vestido aterciopelado.
Cabello rubio, casi platino y esos ojos.
Estaba llorando.
Ojos casi transparentes , translúcidos, tan claros que casipodías atravesar su mirada.
Casi.
Apenas se distinguía su pupila.
Lloraba.
Y entraban ganas de llorar con ella.
Entraban ganas de salir corriendo, y dejarla.
Con su vestido celeste.
Ahí quieta, allí enmudecida.
Allí quieta, allí sin vida

Las palabras escupiendo junto a mentiras gritaban.
La verdad entre versos, linea linea callaba.

-Que te pasa?-susurraba mi pluma desdichada.
Sin saber que contestar, note que la luna me miraba.

Pinceladas de lágrimas las paredes de mi habitación pinte.
Cuadros demostraban el dolor del presente y del ayer.

Solté mi pluma y junto a ella mi soledad.
Me fugue con la luna y no volví jamas.

Entre el murmullo de las hojas logre escuchar.
El silencio de aquel verso que jamas volverá a
hablar.




Ayer la Luna me miro tristemente.
Le esquive la mirada, desesperada mente.
Di media vuelta y empecé a correr.
El miedo atrás, deje caer.

Saltando peldaños, poco a poco logre avanzar.
Las estrellas me arropaban, como nadie lo hizo jamas.

Mientras el viento me mecía mi pelo.
En un susurro dijo débilmente lo siento.
Escupí y bebí todo que llevaba dentro.
Suspire y y retrocedí, todo había acabado demasiado lejos.
Lágrimas caían como rocío en primavera.
Ayi estaba Ella, mas viva que muerta.

Aquella flor brillaba en aquel oscuro jardín.
Pétalos negros, entre mis lágrimas logro relucir.
Quieta, inmóvil apunto de morir.

La sostuve entre mis manos y con tristeza la miraba.
-Sobrevive- entre lágrimas le suplicaba.

Mientras se moría.
Yo no podía hacer nada!

Apenas pude sentir su calor en ella.
Ya lo le quedaba vida, en aquella rosa muerta.

-Como consigues esa deslumbrante sonrisa siempre?
+Es sencillo, crea una balanza, pon a la derecha los momentos buenos que has pasado y a la izquierda los malos.
-Pero.. ¿y si la izquierda gana a la derecha?
+No importa, tan solo.. ¡Haz trampas!