Era una chica tan vergonzosa que se ruborizaba cuando le tocaba la barriga y bajaba haciéndole eses.
Eso solo al principio.
-Ven, siéntate-le imploraba señalando la cama con la colcha celeste.
Ella siempre tenia la cabeza agachada, con la cara tapada por el pelo castaño.
No sabia si yo le gustaba o me odiaba con toda su alma.
Pero el caso es que siempre acudía a mi para hacer el amor, sexo, llámalo como quieras.
Pero lo cierto es que me ponía muchísimo cuando se transformaba en esa chica tan salvaje.
Al principio siempre era un poco costoso;no forzoso.Ya que era ella quien ponía las reglas en ese juego.
El caso es que yo solía dar el primer paso, luego era otra cosa.
Podíamos hacer cualquier cosa, una vez saltado los preliminares, el furor nos mataba.
El sudor era nuestro aliado.
Las posturas también.
La pasión, los gemidos, los gritos,lo arañazos,los tirones de pelo con cariño.
El caso es que a principio no sabíamos como empezar.
La mayoría de las veces empezaba yo tirándome encima suya, apoyando mi peso en la cama para no hacerla daño.
Uno besos por el cuello hacia que empezara a perder la timidez.
Mordiscos por el lóbulo de la oreja, mientras bajaba la mano y le acariciaba sus caderas.
El pelo suelto le hacia tener un aspecto más seductor y sexy;me encantaba que estuviera revuelto, muy revuelto.
A ella le daba morbo abrir las ventanas y que la gente nos viera desde sus balcones.
También le ponía que yo gimiese.
Que gritase mientras ella bajaba poco a poco provocándome.
Sus juegos me mataban.
-¿Por qué no?-siempre me peguntaba afirmando.
Y yo¿ pues que quiere que dijese?, mejor que mejor.
Solíamos disfrazarnos, pero eso luego de los preliminares de los besos y de tocarnos.
Ohh..
Nos masturbábamos como fieras.Eramos unos bestias.
Con sudor, mucho sudor.
También hacíamos el amor en la ducha después de toda una tarde magreandonos como posesos.
En la cocina encima de la encimera.
Durante los anuncios de la televisión.
En el suelo del baño; en la bañera.
Su boca era mi santuario, su lengua, su dientes.
Con la música a todo volumen escuchando Rock.Rock muy alto.
Íbamos al compás, a nuestro ritmo.Pero contra más fuerte mejor.
-Sexo fuerte y duro-decía con un hilo de voz.
Era multiorgásmica. Me sorprendía cuando podía aguantar tanto.
Claro es que yo me cansaba antes.Me daba mucho coraje.
Luego después de todo un día de sexo, cogía su ropa, su tanga(siempre llevaba tanga), su sujetador, se cambiaba en el baño y se iba sin hacer ruido dejando una pequeña nota.
'Hasta otro día
Con con cariño;Amanda'
Y me quedaba mirando el trozo de papel atónito.
Esperando a que llamara de nuevo al timbre.
..Pero siempre siempre tenia que dar yo el primer paso.