
-Te voy a matar-dijo arrastrando las palabras, con tono que por causa del tabaco y demás porquerías, sonaba escalofriante, apagado tal vez.
-No puedes-dije, ensanchando una sonrisa pícara.
Era la segunda vez que repetía esa escena en cinco años y con el mismo tipo, no se como me lo busco.
Quizás no tenía que haber parado en aquel apetecible restaurante.
O no tenía que haberme quedado boquiabierto mirando el escaparate de libros.
Pero aquí estoy, de nuevo con el mismo tío, apuntándome con la misma pistola (un calibre del 34)
En el mismo callejón oscuro.
Joder.
-Te digo que te voy a matar y me pones una sonrisa, tú no cambias ¿verdad? tengo que escarmentarte, no se como pudiste escapar la última vez.
-¿Suerte? dije mirando el artilugio que tenía entre manos.
-Chaval, la suerte no existe, se la busca uno-tosía cada dos palabras por culpa de sus pulmones encharcados.
Estoy en un lío de cojones.
-Steban, es tu fin.
Que nombre más ridículo para un tío que se dedica a matar gente por dinero, ya me podía haber llamado por mi seudónimo El Genio ¿no?
No es que tenga un coeficiente intelectual más grande de lo normal, ni nada de eso.
Pero cuando hago un trabajo, lo hago perfecto, se me da demasiado bien el ataque cuerpo contra cuerpo (tengo que admitir)
-¿Qué piensas hacer ahora, otro de tus numeritos como la última vez ?no me hagas reír-Se reía, pero no sonaba a risa, sonaba a tos grave, puede que no se haya reído en toda su vida y no sepa cómo vaya eso.
La verdad es que no sabía qué hacer, ni montar otro de los numeritos de siempre, me está apuntando a la maldita cabeza con ese arsenal, y me volaría los sesos y fin.
Y ahí me quedaría, hasta que alguien me encontrara y los policías se rindieran al fin con su trabajo de buscar al Genio.
Mis fotos saldrían publicadas en primera plana de todos los periódicos del condado y de los países vecinos.
'Extra extra, se encuentra cadáver del Genio, por fin alguien le ha dado su merecido 'junto a mi fotos con el pelo encharcado de sangre y el suelo prácticamente igual.
-Joder, no quiero morir-creo que fue un pensamiento en voz alta, pero no muy alta.
El no cambiaba su expresión, tenía la misma que hace años.
Los mismos ojos de odio y perdidos.
Con ojeras que le hacían más viejo.
El mismo pelo negro y con entradas.
La misma barba de tres días.
Y siempre bien vestido, eso tenía que reconocerlo, siempre iba muy bien vestido.
Su traje junto a su fiel calibre del 34.
Un sicario que va a matar a otro.
¿No suena irónico?
Lo único que podía pensar era.. que hacia un frío que no era normal.
Mierda, si me hubiera parado en el motel cinco minutos más para coger el abrigo, quizás no estaría en este callejón sin salida con frío.
Hubiera corrido para una calle abierta, abarrotada de gente, o vete tú a saber.
-Mándale recuerdos a Madame Jackeline de mi parte-dije recordando viejos tiempo junto a ella.
-Solo quiere verte muerto-escupió y joder, os puedo asegurar que su saliva era mas negra que su traje.
-¿Tienes un cigarrillo? es mi último deseo, voy a morir, y bah que le den a todo, moriré fumando.
-No se lo digas a nadie ¿ehh?-de nuevo esa tos como si pretendiera reírse.
Mientras me apuntaba con la mano izquierda (era ambidiestro para todos los artilugios) sacó de su bolsillo un paquete rojo, estaba medio vacío.
Conociéndolo, seguro que se lo había terminado en media hora.
Le agarré el cigarrillo.
-¿Tienes fuego?-dije acercándome más.
Sacó de su bolsillo un mechero de oro, que lujo.
-Gracias, como en los viejos tiempos.
No es que fuese sido mi mayor jugada pero me había salvado la vida como tantas veces.
Bammm, explotó en su propia cara, el tiempo suficiente como para arrebatarle el arma y huir.
Caen como moscas-pienso mientras miro la preciosa pistola.
No me puedo creer que no conociera mi jugada, ¡se veía de lejos!
Mientras me iba corriendo, ensanchaba mi sonrisa más y más.
Con que el Genio ¿ehh?
(no termina ahí)



























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