Lo mio no son sentimientos; son palabras.

Las palabras no hacen más que ocultar la realidad.

domingo, 23 de enero de 2011


Marina se levantó con una mala sensación.. de esas sensaciones que uno siente, eso que tu piensas 'hoy va a salir algo mal'.Pero no sabes ni el qué, ni por qué ni como.Pues así se sentía Marina al abrir los ojos a las nueve y diez de la mañana aquel sábado.Bueno, en realidad se levantó a las ocho, pero estuvo pensando casi una hora.O soñando.No lo sabía muy bien.
Después de arrascarse la cabeza y de mirar por encima de su habitación se levantó de la cama.Un pequeño salto.Y puso el pie derecho en el suelo(siempre se levantaba con el pie derecho, era más costumbre que superstición).Ese sábado estaba enfadada, bueno no era por algo en concreto, era un enfado general.Maldita sensación.Era de esas veces que tienes ganas de respirar porque.. bueno, porque todo te asfixia;el aire,la habitación,hasta tu misma.Y quería respirar ¡maldita sea!No era mucho pedir.
Y así trascurrió dos minutos, aterrorizada de que se estaba ahogando.Fueron dos minutos larguísimos.En los cuales, ella se quedo parada sin darse cuenta que en la mano derecha estaba sujetando su móvil.Le pareció incluso raro mirarlo, parecía que nunca había visto uno.
(O eso pensaba ella).No recordaba en qué momento lo cogió, ni recordaba el por qué.
El caso es que lo tiró a la pared.Lo estampó con todas sus fuerzas contra la pared para que se hiciera añicos.
Y poder ver los trocitos y trocitos que quedaban.Al fin y al cabo que mas daba todo.Esa fue su conclusión después de tirar el móvil.
Se fue a la cocina a preparase uno de esos chocolates tan calentitos que a ella le gustaba con mucho mucho azúcar.Pero no tenía ganas de chocolate ni ganas de azúcar.Pero se lo hizo, lo hizo como le enseñó a su madre;con mucho mucho chocolate.Después de habérselo preparado se fue al sofá de rallas.El que compró en Venecia.Era un tanto peculiar,pero pegaba con las cortinas.Y eso era lo primordial.Dejó el chocolate en la mesita de enfrente del sofá de rallas de Venecia,cuando le vino un recuerdo repentino.De esos que tanto duelen.Lo desechó enseguida, tan rápido como Marina pudo.Y lo supo, supo que hoy iba a pasar algo malo.
¿Por qué?
Eso fue lo único que se le ocurrió preguntar.
¿Por qué?

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