Lo mio no son sentimientos; son palabras.

Las palabras no hacen más que ocultar la realidad.
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martes, 22 de febrero de 2011

ELLA ELLA ELLA


Se sentía impotente,como cuando no se la levantaba en la cama.Joder sí, y era un ascazo.
Era un asco no poder ayudarla a salir del baño cuando se encerró hace ya ¿15 minutos?
No podía ayudarla para que no se cortara las putas venas de las muñecas.
No estaba a su lado apoyándola porque ¡Ella no quería! (o eso se repetía el para calmar su conciencia)
-Abre,abre la maldita puerta JODER.
-No, olvídame, olvidame-dijo una voz apagada.
Se sentía sucio y nervioso.
Sucio por no darse cuenta antes de que él no servía para nada ni para darse cuenta de que ella lo necesitaba.
Pero ¿cómo podía saberlo?
Nervioso porque hace ya (miró su reloj de muñeca)diecisiete minutos con diez segundos que ella después de un largo silencio en el salón viendo aquella película tan mala que echan los sábados le dio una bofetada sonora en la cara y gritó:¡¿ES QUE NO LO VES?! y se fue corriendo como una loca desaprensiva al baño y a encerrarse.
Cuando el al fin pudo reaccionar se paró a pensar en qué le pasaba, y calló en la cuenta de que nunca, nunca nunca le preguntó cómo estaba, fue un lapsus,pero era la pura verdad.
Estaba tan metido él en su mundo que no reparaba en ella, nunca,nunca nunca.
Era una cosa extraña, era como una película con unos guiones que se tenía que estudiar ellos y el papel de él era interpretar al típico hombre sumiso metido en sus cosas en la que no importaba nada más, ni siquiera los sentimientos de ella.
Y el guión de ella era la de interpretar a la típica chica que se lo callaba todo hasta que un día explotaba y hacía alguna locura.
''Próximamente, en los mejores cines''.Ese fue su pensamiento durante diez segundos, su vida en una película.Corrió, sí.Se levantó del sofá mareado por el momento y corrió al único baño que había en la casa(decidieron comprar una casa más bien pequeña porque no tenían mucho dinero para una más grande, y estaban ahorrando para una que habían visto en la calle Nueva con dos cuartos de baños)
Y ahí estaba él, con los nudillos llenos de sangre por culpa de golpear la maldita puerta de madera un poco desgastada.
Él quería vomitar, quería quedarse vacío de sentimientos como siempre había soñado.
No más preocupaciones, no más molestias.Pero estaba ella,ella ella ELLA.
Y era un tremendo coñazo lo de preocuparse por alguien, a él nunca nunca se le dio bien eso.
Es más ¿por qué debería hacerlo ahora?
Después de limpiarse la sangre de los nudillos cogió y se fue al cuarto de estar, en el primer cajón de la pequeña mesita pintada a mano en aquel pueblo que visitaron hace dos años estaba la pistola.
La mítica pistola que nunca había usado y la tenía guardada por 'si acaso'.
Se toco la mejilla aún caliente del golpe y dijo en voz alta:
-Que te den zorra.
Pum.
Al cabo de un mes se descubrió que él estaba completamente loco.Tenía en su cuarto la pared repleta de dibujos de una tal chica a la que nunca se reconoció que existiese.