Son tantos pensamientos lo que tengo en cabeza, y ninguno es capaz de salir a flote.
No soy capaz de separar las historias que tengo en mente; fantasía o realidad.
Ninguna se merece ir antes que la otra, todas cobran la misma importancia a la hora de la verdad.
Y esta es la verdad, la que inunda esta pequeña cabeza día tras día por un intento de vivir y salvarse o quedar guardado, en un pequeño rincón oscuro acumulando polvo hasta que desaparecen completamente.
Porque son tan fugaces todos y cada una de ellos que me quedo perpleja y me asombra descubrir las palabras que se juntan por un inevitable final.Salvarse.
Lograr que cobren vida y escribir, al mismo tiempo que deshecho otros tantos pensamientos.
Tantos uno como otros intentan pasar todos a la vez y ocurre un pequeño coagulo por el cual no logro escoger de los tantos y tantos que existen.
Son tantos como puntos blancos en la noche, un cielo plenamente estrellado.
Y no es nada justo retenerlos hasta que se esfumen, precipitándose hacia el olvido.
Porque la esencia que emana prodigiosamente desde este lugar, es infinita.
Y compartirlos es lo menos que podría hacer por ellos, por mis pensamientos, mis historias, mi realidad.
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