Lo mio no son sentimientos; son palabras.

Las palabras no hacen más que ocultar la realidad.

martes, 9 de noviembre de 2010


Más vale parecer tonto y no hablar, que hablar y demostrarlo.

El prudente mete una vez la pata, el no prudente;303289.

jueves, 4 de noviembre de 2010


Las palabras sobran

Porque
no hay mayor error que el silencio por eso chilla,
pues prefiero ver el fin de pie, que vivir de rodillas

De lo que ves, créete la mitad.De lo que no ves, no te creas nada

Creo
Que Dios me odia porque yo le O-d-i-o.

La
Suerte
Dura
Hasta
Que
La
Necesito
Dicen que escuche el tiempo, que me está dando un consejo, pero solo escucho el tic-tac si me acerco al reloj.A lo mejor es que no tiene nada que decirme ya, ¿se a parado el tiempo?Es la hora de ser libre.
Soy un enfermo terminal de la melancolía.

Llorar a lágrima viva

Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

domingo, 17 de octubre de 2010

Qwerttuyuiabuisabdpdfrto,repog.

Son tantos pensamientos lo que tengo en cabeza, y ninguno es capaz de salir a flote.
No soy capaz de separar las historias que tengo en mente; fantasía o realidad.
Ninguna se merece ir antes que la otra, todas cobran la misma importancia a la hora de la verdad.
Y esta es la verdad, la que inunda esta pequeña cabeza día tras día por un intento de vivir y salvarse o quedar guardado, en un pequeño rincón oscuro acumulando polvo hasta que desaparecen completamente.
Porque son tan fugaces todos y cada una de ellos que me quedo perpleja y me asombra descubrir las palabras que se juntan por un inevitable final.Salvarse.
Lograr que cobren vida y escribir, al mismo tiempo que deshecho otros tantos pensamientos.
Tantos uno como otros intentan pasar todos a la vez y ocurre un pequeño coagulo por el cual no logro escoger de los tantos y tantos que existen.
Son tantos como puntos blancos en la noche, un cielo plenamente estrellado.
Y no es nada justo retenerlos hasta que se esfumen, precipitándose hacia el olvido.
Porque la esencia que emana prodigiosamente desde este lugar, es infinita.
Y compartirlos es lo menos que podría hacer por ellos, por mis pensamientos, mis historias, mi realidad.

Hola, me llamo Cristal y estoy cansada.


Hola, me llamo Cristal y estoy cansada.
Cansada de los mismos pasos, el mismo camino y el mismo destino.
Cansada de las mismas expresiones,reacciones.
De las mismas preguntas sin respuestas.
Estoy cansada del mismo aire comprimido, del viento, del sol, de la lluvia.
Del mismo amanecer, del mismo atardecer, las mismas estrellas.
Es que es irreparable el mismo lugar con las mimas calles y la misma gente.
Estoy cansada del mismo reflejo en el espejo de todas las mañanas.
Estoy harta, decepcionada, triste, enfadada de Todo.
De la misma monotonía que invade cada partícula hasta formarse una sola;el cansancio.
Estoy desesperada por el mismo agua que bebo y que me llena.
Por levantarme y ver el mismo reloj a la misma hora.
Estoy harta de contemplar siempre el paso del tiempo.
La lava que arrastra con todo, cual huracán cuando estalla.
Y es que me pregunto el por qué me asfixio tan a menudo.
La misma respiración entrecortada, agitada por la desesperación.
Los mismos sueños, la misma realidad.
¡Es que lo odio!
Odio cometer los mismos fallos, sin remediar.
Es que soy una errante en esta vida.
Odio los días sin sentido.
¡Lo odio!
Odio ser vulnerable, ser de cristal.
Estar en una caja etiquetada que pone 'frágil'.
Estar escuchando las mismas voces, susurros, gritos, los mismos silencios.
¡Odio esta odisea!
Ver mis manos vacías, mi alma vagante.
Odio hablar sola, hablar con la almohada y escuchar la misma contestación; nada.
Aborrezco la luz que asoma por mi ventana por la mañana.Y la misma oscuridad que se refleja por la noche.
Aborrezco caminar lento, arrastando los pies, escuchando mis pisadas.
La misma historia sin final.
Luchar para caer en la batalla, y esperar a la revancha en la guerra.
Y caer rendida de nuevo.

Gabriel y escaleras.


Métete en mi piel durante un minuto;sesenta segundos solamente.
Solo pido eso.
Siente y respira mi mismo aire, mi mismo aire impotente abrasador, escalofriante.
Me arrepiento de tantas cosas, y ya es tarde,joder demasiado tarde.No hay nada que hacer respecto a esto.
Lo sé, y lo sabe mi cabeza.
Intento tranquilizarme mordiéndome la lengua pero la sangre y el dolor no es suficiente para contrarrestar todo, es tanto lo que emana de este cuerpo que es horripilante y doloroso.
Estoy sudando muchísimo, un peso más a mi balanza, la balanza que me llevará sin vuelta, hacia un viaje interminable.
Acabo de caerme de las escaleras y no puedo moverme, no puedo gritar, ningún movimiento sale de mi, aunque mi interior lo anhela, lo desea con todas sus fuerzas,es imposible.
Estoy metido en un charco de un color rojo y marrón, no se de donde me sale sangre.Quizás de todos sitios.
Pido auxilio a gritos con mi cabeza, pero es inútil, nadie me salvará.
Mis minutos están contados y no puedo hacer nada, aguardar a lo que me queda.Esperar.
-Anna,ven-suplico en vano.
La ropa se pega a mi cuerpo y me siento más pesado, el sudor es interminable.
Todos los poros de mi piel se abren para hacer acopio de este insufrible dolor.
Las piernas no las siento, quizás sea por el miedo, porque me las haya roto o por las dos cosas a la vez.
Tengo todo mi peso en mis brazos, para amortiguar el golpe coloqué de mala postura las dos extremidades y ahora no reaccionan.
No reacciona nada.
Quiero llorar;pero ni eso.
La desesperación que siento y la impotencia es sobrenatural.
La ira y la cobardía se apodera de mi poco a poco.
La boca me sabe a un sabor metálico, salado y algo agrio.
Quiero acabar con la agonía, con la tortura, con todo.
-Perdonadme-pienso-perdonadme todas esas personas que he echo daño y que no he podido jamás remediar mis errores con ellas.
En mis ojos, empiezan a brotar algunas lágrimas con muchísimo dolor.
Con esfuerzo bajan por mis mejillas una a una.
-Os quiero-lloro-te quiero Anna.
El pelo negro se me pega a la cabeza por la sangre y me hace de manto y no puedo dislumbrar gran cosa.
Está cayendo gotas y no para.
Y los segundos no cesan.
-¡Gabriel, ya estoy en casa! ¡adivina lo que he comprado para cenar! ¿Gabriel?

Pesadilla mental.

Otra discusión más; otra que añadir a la lista.
Eran interminables, la madre y el chico.
Bajaba sus ánimos, sus ganas de vivir, su autoestima.
Se acostumbró a ello, aun así le resultaba doloroso.
-¿Una familia normal?él no sabía cual era su significado.
Vivía enterrado en sus pensamientos, donde solo le acompaña sus temores, sus pesadillas.
Sus ideales aveces se tambaleaban por el echo de que ella le contradijese una y otra y otra vez, hasta quedar agotado.
Le llegaban tan adentro como cortes, como balas de pistolas.
Aveces se retorcía y no podía ni moverse al cabo de unos segundos por la presión.
Los insultos fueron cada vez a peor y no aguantaba más, explotaría algún día.
Algún día..
Su mundo solo era habitable para una persona; para su soledad.
Su sombra se oscurecía y cadecia de color hasta su cara.
Trasnochaba a causa de sus traumas.
Y otra gota que se sumaba al vaso medio lleno.
-Fracasado, inútil, imbécil, pesado, gilipollas, egoísta, frío, inmaduro, borde; acabarás solo- siempre recordándole eso.
Su cabeza era un total caos, donde el orden existió en una vida pasada pero que ya no se veía más que recuerdos penosos.
-¡¡¡Vamos pégame!!! si tanto me odias, ¡PÉGAME!-gritaba tembloroso.
Bofetada.
-Ojalá no hubieras nacido JAMÁS as echo de mi existencia lo peor-le reprochaba ella.
Él sentía tal impotencia que no se sostenía en pie, solo le bastaba con mirarla a la cara fijamente para sostenerse, para aguantar, para tener más orgullo.
Aunque sea un poco solamente.
No recordaba que le dijese alguna vez Te quiero o Muy bien.
Ni siquiera recordaba haber compartido mesa con ella para comer.
Ni haber intercambiado palabras que no sean de reproche, insultos.
Se contentaba tranquilizandose con la almohada, gritando hasta que apaciguaba la furia que tenia dentro.
El mounstro.
El sucumbía a sus maltratos, sin reparo alguno.
Otra gota más.
Decidió aguantar quizás por cobardía.
Aveces el baño era el mejor sitio para él.
El baño con el rincón, con huellas de lágrimas.
-¡¡ME CAGO EN LA PUTA!!!!!-gritaba ella por toda la casa en su busca.
En esos momentos era cuando se iba corriendo, pegaba un portazo y seguía corriendo por la calle.
Corriendo para tranquilizarse, ahogarse de pena.
Y aunque no podía, aunque no se sentía las piernas y el corazón le bombeaba con brusquedad; seguía.
Daba un pequeño rodeo por la manzada.
Se calmaba y volvía a su casa tras dos horas.
Y vuelta a empezar.
Y otra gota que se sumaba.
Pum.

Nora y su piso en llamas.

Se levantó a las seis y cinco de la mañana.
Fue a la cocina y se vertió un té helado en su taza favorita con una gran nube celeste.
Nora se encontraba más sola que nunca, ni la compañía de su gato ni la suya propia le servía.
Minu seguía dormido plácidamente en su cesta de rallas verdes y rojas, soñando un sardinas quizás.
Se tumbó en el sofá que se había comprado en un mercado de segunda mano, y puso música de piano.
Le gustaba escucharla a las seis de la mañana cuando no podía dormir, junto con su té helado vertido en su taza.
Fuese invierno o verano.
No lo reconocía, pero hacia mucho tiempo que dejó de ser ella misma.La chica con ganas de comerse al mundo.
Parece ser que le entró una indigestión.
El mundo fue comiéndose poco a poco su vitalidad.
Con los ojos cerrados imaginaba estar en la arena de una playa, tumbada viendo las estrellas.
O en otro lugar, en cualquiera.
-Bah, mera fantasía-se repetía después de quince minutos.
Y siempre con un gesto de cansancio se levantaba y se dirigía al rincón.
Sus recuerdos eran cuchilladas en el vientre cada vez que los recordaba.
Eran penosos y lastimosos.
Ella no lloraba, no era de esas chicas que se quejaban y choriqueaban como tontas.
No era así.
Se tragaba cada una de sus lágrimas y las depositaba dentro, muy en el fondo.
Se apagaba poco a poco sin lamentarse.
Luchadora, aya por donde las haya.
Ese día se dirigió al rincón donde estaba fotos de él, de sus amigos, sus familiares, sus lugares favoritos.
La entristecía no poder estar de nuevo en esos sitios.
Lo perdió todo, todo, por el paso del tiempo.
Y solo le quedaban recuerdos.
Tiró la taza al suelo, rompiéndose en trozos cada vez más pequeños y derramando la bebida.
Luego,cogió todas las fotos y las empezó a mirar una tras otra.
Cada pequeño detalle que algún día lo pasó por alto.
Cada mancha, color, arruga, ropa, sombra..
Después de una hora se dispuso a ir hacia la cocina.
Abrió el primer cajón y vio una caja de tabaco.
Jamás fumó, pero lo tenia reservado para alguna ocasión especial.
Abrió aquella pequeña caja roja con la advertencia típica con letras negras y fondo blanco.
Depositó un cigarro entre sus dos dedos y lo encendió con una cerrilla.
Se ahogaba con ese sabor tan amargo, el humo le traspasaba los pulmones.
Pero le dio igual.
Terminó con dificultad el primer cigarrillo; cogió el siguiente.
Así hasta fumarse medio paquete uno tras otro.
Sin parar de observar las fotos.
No aguantaba ese sabor tan asqueroso, pero le resultaba reconfortante saber que por cada calada perdía un poco de vida.Aunque solo fuese un poco.
Acto seguido, cogió los cigarrillos restantes excepto uno y los tiró a la basura, escupiendo encima de ellos.
El último seguía encima de la encimera de mármol.
Lo encendió.
Y depositó las fotos encima del escaso fuego.
Hasta que se prendieron.
Fue a su cuarto e hizo la maleta.
Cogió a Minu y se fue del piso en llamas.

Amanda y el baño.


Le recorrió un escalofrío, corto pero intenso.
Solo eso le bastó para ir corriendo hacia el baño, golpeándose el codo con el pomo de la puerta violentamente y que se tensara todos los músculos durante una fracción de segundo.
Se miró reflejada al espejo, con un aspecto un tanto demacrado y con una tez pálida, se puso a llorar en silencio.
El dolor era insoportable, demasiado para una sola persona.
Se inclinó de rodillas, rozando el suelo con la frente sudorosa y tocando el frío azulejo blanco.
En un vano intento de tranquilizarse se colocó los brazos alrededor de la barriga para atenuar ese calor que iba y venia por todo su ser;como si fuese un veneno.
Los ojos le picaba mientras los cerraba fuertemente, aunque no cesaba ese grifo interminable de agua salada.
Quería gemir o gritar, pero nada brotaba de su garganta, solo un líquido amargo quería salir;pero apenas podía soportarlo, apenas podía moverse.
Dolía el dolor, la tristeza, el vacío.
Se levantó con dificultad, entre lágrimas y sollozos.
Echó el pestillo y se encerró, solo existía ella y la habitación,que se hacia más pequeña poco a poco.
Le faltaba el aire, se asfixiaba lentamente.
-¿Amanda?-dijo una voz masculina atravesó la puerta-cariño, hace ya bastante tiempo que estás encerrada en el baño.
-¡Amanda!abre la puerta-dijo angustiado.
-¿Amanda?-se empezó a desesperar.
Solo se escuchaba los gritos de él.
-¡TE LO PIDO! joder joder-
Nada.
-¡¡Amanda!!abre la puerta, no hagas ninguna gilipollez, escúchame-temblaba de miedo-¡¡No lo hagas de nuevo!!no vuelvas a lo mismo de siempre, no me agas esto, por favor te lo suplico.
Silencio.
Él empezó a golpear la puerta con intención de derribarla, impotente corrió a traspiés y temblando a través de la casa en busca de un destornillador, no había tiempo.
Encontró uno naranja, y fue corriendo con el corazón a punto de salir por la boca hacia el baño.
No podía concentrarse-Amanda cariño, agu..anta-tartamudeaba de miedo.
-Todo saldrá bien, todo saldrá bien-rezaba más para él,que para tranquilizarla.
Logró abrirla con un escalofrío, corto pero intenso.
Solo con eso le bastó para saberlo.

domingo, 8 de agosto de 2010


Le quería como nada en el mundo; en el universo.
Era mi vida, mi estrellas, mis planetas, mi aire, mi piel, mi respiración, mi compañía, mi corazón,mi alma,mi apetito, mi Te quiero, todos los te quieros del mundo, mi Te Amo.
Era cada palabra que salia de mi boca.Mis frases, mis párrafos, mis lineas.
Mi poesía.
Mi musa,imaginación.
Cada segmento de mi ser, de mi piel.
Mis manos, mis ojos, mi boca.Lo era todo.
Mis pasos, mi camino, mi destino.
Mi dolor.
Mi sonrisas,mi felicidad.
Tanto..
Le regalaría cada una de las estrellas que están colgadas en el firmamento.
Le regalaría toda la magia del mundo.
Convertiría lo imposible en posible solo por verle sonreír.
Oh..mi vida.
Podía escribir mil millones de trillones de billones de veces Te quiero,sin cansarme.
Era mi música, música divina que sale de su boca.
Música celestial, sin exagerar.Oh, su voz.
Tan tierno y dulce.
Lucharía contra dragones,un ejército de monstruos.
Daría mi vida por protegerlo.
Daría mi juventud, mi eternidad, mis minutos, mis horas,mis segundos, mi muerte.
Mis lágrimas saladas.
Mis silencios, mis gritos;era eso y más.
Oh..amor mío.
Mis sueños.
Lo era.
Fue un error, una tragedia.
Le empecé a odiar.
Tanto qué era, llegó a hacer nada.
Enfados, peleas, discusiones.
¿Por qué lo dejó todo escapar?
Adiós a los gestos románticos, adiós a la magia, a las sonrisas, a mis sueños junto a el.
Adiós a un futuro y a un pasado.
Adiós a la compañía.
Solo me quedaba una punzada de dolor, de desesperación, de soledad.
Lloraba por angustia, desesperación, pena.
Gritaba en silencio por las noches.
Mi cuarto se convirtió en mi santuario,cuatro paredes llena de recuerdos.
Recuerdos inexistentes, pasado olvidado.
Y ahora.
¿Qué?
Y ahora..


sábado, 7 de agosto de 2010

Más sexo Amanda, por favor.

Amanda era muy dulce y sensible, tanto que le costaba mucho mirarme a los ojos cuando hacíamos el amor.
Era una chica tan vergonzosa que se ruborizaba cuando le tocaba la barriga y bajaba haciéndole eses.
Eso solo al principio.
-Ven, siéntate-le imploraba señalando la cama con la colcha celeste.
Ella siempre tenia la cabeza agachada, con la cara tapada por el pelo castaño.
No sabia si yo le gustaba o me odiaba con toda su alma.
Pero el caso es que siempre acudía a mi para hacer el amor, sexo, llámalo como quieras.
Pero lo cierto es que me ponía muchísimo cuando se transformaba en esa chica tan salvaje.
Al principio siempre era un poco costoso;no forzoso.Ya que era ella quien ponía las reglas en ese juego.
El caso es que yo solía dar el primer paso, luego era otra cosa.
Podíamos hacer cualquier cosa, una vez saltado los preliminares, el furor nos mataba.
El sudor era nuestro aliado.
Las posturas también.
La pasión, los gemidos, los gritos,lo arañazos,los tirones de pelo con cariño.
El caso es que a principio no sabíamos como empezar.
La mayoría de las veces empezaba yo tirándome encima suya, apoyando mi peso en la cama para no hacerla daño.
Uno besos por el cuello hacia que empezara a perder la timidez.
Mordiscos por el lóbulo de la oreja, mientras bajaba la mano y le acariciaba sus caderas.
El pelo suelto le hacia tener un aspecto más seductor y sexy;me encantaba que estuviera revuelto, muy revuelto.
A ella le daba morbo abrir las ventanas y que la gente nos viera desde sus balcones.
También le ponía que yo gimiese.
Que gritase mientras ella bajaba poco a poco provocándome.
Sus juegos me mataban.
-¿Por qué no?-siempre me peguntaba afirmando.
Y yo¿ pues que quiere que dijese?, mejor que mejor.
Solíamos disfrazarnos, pero eso luego de los preliminares de los besos y de tocarnos.
Ohh..
Nos masturbábamos como fieras.Eramos unos bestias.
Con sudor, mucho sudor.
También hacíamos el amor en la ducha después de toda una tarde magreandonos como posesos.
En la cocina encima de la encimera.
Durante los anuncios de la televisión.
En el suelo del baño; en la bañera.
Su boca era mi santuario, su lengua, su dientes.
Con la música a todo volumen escuchando Rock.Rock muy alto.
Íbamos al compás, a nuestro ritmo.Pero contra más fuerte mejor.
-Sexo fuerte y duro-decía con un hilo de voz.
Era multiorgásmica. Me sorprendía cuando podía aguantar tanto.
Claro es que yo me cansaba antes.Me daba mucho coraje.
Luego después de todo un día de sexo, cogía su ropa, su tanga(siempre llevaba tanga), su sujetador, se cambiaba en el baño y se iba sin hacer ruido dejando una pequeña nota.
'Hasta otro día
Con con cariño;Amanda'
Y me quedaba mirando el trozo de papel atónito.
Esperando a que llamara de nuevo al timbre.
..Pero siempre siempre tenia que dar yo el primer paso.


jueves, 29 de julio de 2010

Tú, él y nosotros.


Quería haberle dicho que tiene un aspecto muy lamentable.
¿Él lo sabía?
Su cara tan pálida como la pared de atrás.
Y ese tic del labio por el cual se demostraba que estaba nervioso a más no poder.
Ojeras casi moradas, de no haber dormido ¿cuánto tiempo? le hacía tener más años de lo que el demostraba tener.
¿Me despreciaba por haberle dado una paliza?
Puede ser.
Me había retado a pegarle, ¡lo había hecho!
Y aquí estamo los dos, uno frente al otro.
No entiendo como se había atrevido a darme la cara, sin educación, un puto niñato.
Eso es lo que era.
Vale que yo sea más fuerte e incluso más alto,pero a la hora de la superviviencia todo vale.
Cuando digo todo vale, es Todo.
Estaba sudando y tenía sangre en la naríz.
Le caía gota a gota hasta formar una pequeña hemorragia y salía un liquido que no se paraba, ni siquiera hizo el mínimo esfuerzo de apartarse la sangre de la cara.
¡Insolente!
Me acerqué a él, a ese pequeño gilipollas con gafas.
Le cogí del cuello, dispuesto a darle un puñetazo en sus entrañas, para que retirara lo que me dijo.

Tenía mucho miedo, pero por fin fui capaz de plantarle cara a ese matón.
Me atemorizaba día tras día y me impedía conciliar el sueño con sus amenazas y con su juego del gato y el ratón.
Bajé en los estudios y no me concentraba nunca.
Me fueron saliendo ojeras, y más ojeras.
Un tic nervioso en el labio, me indicaba que se me iba a salir el corazón por la boca.
Y mi tez con el paso de las semanas se volvió más blanca de lo normal.
Sí,sí que sabia todo, y él también.
Él sabía que me hacía la vida imposible y nadie hacía nada, ni la gente que está en los pasillos contemplando las escenas tan violentas.
Me daba tanto miedo.
Era despreciable que él fuera más grande, más fuerte y yo todo lo contrario.
-Estoy harto de ti, de tus puños, de tu cobardía al pegarme, estoy harto de tu poco respeto hacia las personas, hacia mí.No soporto que me maltrates y me hagas rebajarme tanto,-el corazón se me iba a salir por la boca por un intento de escapar bien lejos, y mis palabras resonaban fuertes,pese al miedo que tenía.Temblaba de los nervios y de nuevo ese dichoso tic nervioso..-me das pena y a la vez asco, todo me repugna de tí, hasta tu manera de andar-él me miraba fijamente y tenía una vena en el cuello palpitando fuertemente.
Cogí aire de nuevo, su expresión daba miedo, estafa furioso,pero yo seguí pese a todo.
Me fijé un momento en la gente y estaban bocabiertos.
No intentaba hacerme el héroe, ni mierdas.
-Joder,para de matarme día tras día por favor, no me cambiaré de colegio, seguiré en este porque..-me temblaba el labio con más fuerza-porporque tenga dignidad.
Pum.
Me dió un puñetazo en la nariz, escuché un sordo sonido de algo rmperse en mi cara.
Me dolió como nunca.
Empezó a chorrear sangre,pero hice caso omiso al dolor insufrible.
Se acercó de nuevo.
Me cogió del cuello.
A ver,no es mi culpa¿vale?
A todos nos temoriza esa bestia con puños.
Va a por los más débiles.
Y sobre todo por ese pobre chico con gafas..
No podemos hacer nada,enserio.
Solo somos capaces de mirar aquel espectáculo día tras día.
Quien ayude a los otros, pum, puñetazo.
El chico con gafas, pantalón marrón y camisa de cuadros roja, ese día estaba más pálido que nunca.
Nos fijamo que se acercó a la bestia y se quedó quieto.
-¡¿Qué hace ese chaval?!-susurraba algunas personas con asombro.
De lejos no podíamos escuchar lo que ese chico le decía al gradullón,
Nos acercamos un poco más y lo vimos con más claridad.
Escuchamos atónitos esas palabras que brotaban de su boca temblorosa.
Y nos sorprendimos.
Le aplaudiría.
Si no fuera porque me pegaría.
Y escuchamos el puñetazo en la nariz.
Y no hicimos nada, solo eramo capaz de estar quietos.
Le cogió del cuello al niño, dispuesto a pegarle más fuerte.

-¡¡Me escupió!!después de darle un puñetazo en la barriga fue capaz de escupirme, me quedé sin habla.

-Me iba pegar más fuerte,lo sabía, lo único que fui capaz de hacer fue escupirle,ya estaba preparado para el puñetazo.

-¡Le escupió!fue capaz de plantarle cara de esa manera y empezamos a aplaudir.Mientras la bestia estaba sin habla.


martes, 27 de julio de 2010

Oh Cristal, mi Cristal.


Cristal era muy transparente.
Auque dicen algunos que tenía un secreto ¿cúal era? no lo sabe nadie.
Era muy frágil.
Era delicada, parecía que se iba a romper y que en cualquier momento se caería para no volver a levantarse.
Desprendia un brillo especial que le caracterizaba solo a ella.
Por el paso de los años se fue desgastando poco a poco, no era la misma que brilló en sus tiempos.
Tenía el pelo rubio casi platino, casi blanco se puede decir.
Los ojos tan transparentes como el agua del mar con el reflejo del cielo.
Era muy blanca de piel, pero su sonrisa era incomfundible y le hacia tener un aspecto más maduro de lo inocente que era.
Sus manos eran muy delicadas y le daba un aspecto más frágil del que se puede imaginar.
Tan clara como el agua.
Tan clara como la verdad.
Era preciosa, como una pequeña joya.
Era.
Era, porque un dia se rompió en mil pedazos.